El sendero

Hace unos días visité una reserva natural en el estado de Nueva Jersey asentada en un pantano. Es un lugar interesante, naturaleza viva, mucha vegetación, bosque, animales y muchos senderos. Estos eran de tierra y también puentes de madera conocidos en inglés como boardwalks.

La verdad es que me dio un poco de miedo caminar por estos senderos, sabía perfectamente que debajo había agua pantanosa y por la literatura que había leído sabía que habían serpientes, sapos y otras especies menos intimidantes. Pude admirar la belleza del lugar y el contraste de los colores de otoño, sentía miedo, era inevitable, pero seguí caminando. Solo pude avistar tortugas y creo que fue mejor así.

Me pregunto porque a veces hacemos cosas que sabemos que nos ponen en riesgo o que sabemos que están mal y aun así nos adentramos en senderos donde nuestros pies jamás debieron haber pisado. ¿Por qué? Creo que la naturaleza humana es muy curiosa.

Eva y Adán fueron advertidos de no comer del fruto del «árbol del bien y del mal» pero se les había concedido señorío sobre todo el huerto en que estaban incluido los animales. ¿De qué árbol comieron Adán y Eva? ¡Del que se les prohibió! (Génesis 3: 6,7)

La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió. En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera.

Es cierto que la serpiente les tentó, prometiéndoles que serían como Dios, ¿pero no les había dicho el mismo Dios que los creó que no comiesen ese fruto? Adán y Eva tenían la opción libre albedrío de obedecer o desobedecer, pero les fue dicho que si desobedecían habría una consecuencia, que sería la muerte.

Tal vez mi ejemplo de la experiencia en la reserva natural no fuera la mejor ilustración para esta reflexión, al fin y al cabo no me atacó ningún animal peligroso; pero escogí adentrarme en el bosque a sabiendas de que corría ese riesgo. ¿No fue eso lo que hizo Eva y aparte arrastró consigo a Adán? ¿No conocía Adán muy bien el mandato de Dios?

Cuando Jesús estaba en la tierra, ilustró esta verdad haciendo referencia a un camino ancho y un camino estrecho. Nos dijo que el camino ancho se nos presentaría atractivo pero que al final sería de muerte, en cambio el camino estrecho, precisamente eso, angosto, difícil Mateo 7:13-14). Lo que parece emocionante, e interesante no es siempre la mejor de las opciones, puede que por el contrario el camino maravilloso que se nos presente, como el sendero en la reserva, esté lleno de pelígros.

Es de sabios saber discernir los caminos correctos de los incorrectos, la biblia en el libro de Proverbios se refiere a ello como El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias. Proverbios 22:3 (NVI). En la versión más popular la RVA dice el avisado. Seamos pues avisados, prudentes, precavidos y aprendamos a escoger los caminos que transitamos en la vida, bajo la dirección de Dios.

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