Mi primera experiencia con Alberto Vázquez Figueroa ha sido realmente recompensada con la calidad de una novela que con apego a recursos como el sarcasmo y la ironía se vale del más cruento episodio de la historia reciente, el ataque terrorista de las torres gemelas, para ilustrar el imperialismo yanqui.La novela de Vázquez Figueroa tiene la particularidad de abordar un tema de prominencia social y política del mundo actual de una forma original y con gran sentido del humor.
En la trama el autor da vida a peculiares personajes que muestran la disparidad sociocultural de nuestro mundo. Pues mientras la pujante América es un mundo complejo y tecnológicamente en evolución constante, los habitantes del corazón del desierto pakistaní se hallan en la total ignorancia de todo lo que ocurre en el mundo.
Es precisamente uno de estos beduinos de un asombroso parecer con el terrorista Osama Bin Laden, quien sin pretenderlo se vuelve el centro de atención del país yanqui cuando unos desvergonzados agentes especiales de Estados Unidos lo secuestran para utilizarlo contra Bin Laden.
Los diversos acontecimientos que tienen lugar después son expuestos con jocosidad y un gran peso político. A mi juicio la novela tiene gran valor para entender aun de cara a la ficción la complejidad de los hechos que dieron pie a las guerras de Medio Oriente de principios de siglo.